En la diversidad, construimos la Unidad

La Mariápolis 2026 en Lima se llevó a cabo en Chosica del 26 al 28 de julio, bajo el lema «En la diversidad construimos la Unidad». Participaron más de 110 personas, entre ellas familias acompañadas por sus hijos, jóvenes y adultos.

Se trataron diversos temas centrales, tales como: cómo construir la unidad en la diversidad; la realidad del dolor en nuestras vidas y su significado más profundo en Jesús Abandonado. Asimismo, se dieron las claves de lectura y el encuadre histórico de la Encíclica "Magnifica Humanitas", y se presentaron las distintas realidades sociales que desarrollamos en el Perú.

Hubo programas paralelos para niños y adolescentes, además de los trabajos por grupos de familias y de adultos. También se contó con la labor en diversos talleres: Economía de Comunión, cine, interioridad, política, oración del corazón, ecumenismo y diálogo interreligioso, así como uno dedicado a la inteligencia artificial.












No faltaron los momentos de fiesta: la fogata nocturna, el Mariapólital, los momentos de oración por la mañana temprano, la celebración de la Santa Misa y un espacio para juegos.

Pero dejemos que algunos de los participantes nos comenten con sus propias palabras cómo vivieron esta Mariápolis:


🔵 Katerine Huber

Como experiencia personal, asistir a la Mariápolis me ayuda a despejar mi mente y a llenarme de ese amor al prójimo que muchas veces es difícil de poner en práctica; pero ver a otros que sí pueden te contagia y te lleva a la reflexión.

Ejemplo claro de ello fue ver a un padre sirviendo y ayudando a repartir comida —compartiendo en lo poco con otros—, y a otro padre ayudando a un niño a sacar su pelota de un árbol. Verlos involucrados con el pueblo causó en mí algo muy gratificante.

Por otro lado, me encantó ver a los matrimonios y pensar que en un futuro quisiera estar así con mi esposo e hijos. Ha sido una experiencia gratificante y me voy contenta, ¡como todos los años!


🔵 Diana Sarmiento

Lo que más me gustó de la Mariápolis fue poder compartir con muchas personas las cuales me dejé sorprender, descubriendo mundos distintos, únicos e inigualables. Me conmovió ver la fragilidad de algunos, pero en la mayoría pude palpar esperanza y ganas de una vida llena de amor y de valores.

Se reafirmó también mi convicción de darle prioridad a la oración, porque gracias a ella me abro al amor, a la profundidad del ser, a tener mayor conciencia y capacidad de escucha, así como apertura al mundo, al otro y a Dios. Me ayuda a amar desde Jesús, respetando al otro tal como es, sin pretender cambiarlo, sin querer adoctrinarlo, de manera desinteresada. La Mariápolis, como la vida misma, es una Escuela de Amor y para el Amor; por eso es tan importante tener raíces profundas.


🔵 July Rodríguez

Se ha sentido una corriente de amor y donación de viejos y nuevos mariapolitas, donde todos hemos construido la Mariápolis; por eso estuvo tan bella. Siempre es nueva, Dios en su inmensidad nos llena de sorpresas. La presencia de los sacerdotes ha sido un regalo hermoso: se podían ver numerosos coloquios, confesiones, misas concelebradas… También las familias se acercaron a nosotros y tuvimos varios coloquios; el día 27 estuvimos con Ricardo hasta la 1:00 a. m. (algunas veces a pedido del padre Gerard). Todos en una donación de amor. Jesús en medio permitía que incluso la gente nueva abriera su corazón.


🔵 Caner Cayiroglu

Quiero agradecerte de todo corazón por invitarnos a participar en este encuentro tan especial. Fue una experiencia realmente muy bonita y enriquecedora. Disfrutamos mucho de cada una de las charlas y reflexiones. Cada actividad estaba muy bien preparada y nos permitió aprender, reflexionar y conocer mejor a las personas que nos rodeaban. También queremos agradecerte por la calidez con la que nos recibieron. El ambiente fue muy acogedor, el jardín era precioso y nos sentimos como en casa desde el primer momento. Nos llevamos una experiencia bonita y estamos muy agradecidos por haber tenido la oportunidad de formar parte de este encuentro. Gracias por su dedicación, su generosidad y por abrirnos las puertas de una comunidad tan maravillosa. Que Dios los bendiga siempre y siga guiando todo el bien que hacen. Esperamos volver a encontrarnos muy pronto. Muchísimas gracias.


🔵 Heli Ramal

Nunca he sido una persona de muchos amigos, pues siempre me he sentido incomprendido. No obstante, la Mariápolis ha sido un espacio maravilloso para conocer personas que también anhelan construir un mundo justo y fraterno. Mi corazón está lleno de gratitud por todo lo compartido.


🔵 Isabelle Quezada

La participación en la Mariápolis marcó un espacio de reconocimiento y reconexión con la vivencia de nuestra humanidad, en un clima de alegría, fe y hermandad. La convivencia, las reflexiones presentadas en las charlas y talleres, las conversaciones y demás actividades planteadas nos recordaron que el ideal de la unidad no es una utopía abstracta, sino que se vive y se construye diariamente en nuestras acciones y actitudes cotidianas. Al igual que en las primeras comunidades cristianas, la vivencia del amor y la unidad fue el pilar para seguir fortaleciendo la construcción de la comunidad con nuestros hermanos del movimiento, y sobre todo para dar testimonio de que la apuesta comunitaria en un mundo fragmentado e individualista es posible, y es una tarea urgente a la que todos estamos llamados.


🔵 Claudia Hurtado de Martos

Hay también una reflexión personal que quisiera compartir. Conversando después con César, comprendimos algo que en su momento no supimos ver con claridad respecto a Eli. Estuvimos bastante absorbidos por la organización y por la atención a las niñas, y eso hizo que se nos escaparan algunos detalles importantes.

Ahora entendemos que debimos haber integrado mejor a Eli en la conducción y en la dinámica del espacio del Mariapólital. Recuerdo incluso que en algún momento él se acercó a preguntar cómo sería la organización, y yo asumí que alguien más estaba viendo ese tema. Mirándolo ahora, creo que debí detenerme y asegurarme de comprender cuál era el plan con él y cómo podía involucrarse.

Si en algún momento sintió que no se le dio el espacio que merecía, me gustaría expresarle mis disculpas. No sé exactamente cómo lo vivió él, pero me queda la sensación de que quizás tenía ganas de aportar más y no supimos canalizarlo adecuadamente.


🔵 Joaquín Contreras

Fue un momento importante, pues no suelo dialogar con gente de otros entornos que no sean artísticos o políticos; también me dio tiempo para reflexionar. Estaba con Heli, quien me ayudó a tener mayor motivación al inicio (me cuesta adaptarme, a veces soy muy de mi mundo), pero logré profundizar con muchas personas. 

El taller de cine me gustó porque se habló de las bases del arte cinematográfico y hubo una pregunta muy buena sobre la moral y el cine. Creo que la gente en general puede tener interés en esto cuando lo espiritual contacta con la realidad. Se crea una verdadera sensación de comunidad.


🔵 Kiara Chiroque

Desde mi experiencia en esta Mariápolis me sentí muy contenta. Había nuevas actividades y proyectos para realizar en estos tres días. Me gustó mucho la noche en la fogata: compartimos, cantamos, bailamos y nos divertimos mucho; me hizo recordar que Dios está en cada detalle.

La segunda noche también fue muy especial: todos participaron e hicieron muchas presentaciones que transmiten la realidad de la sociedad y cómo es la convivencia en cada familia. También me di cuenta de que no todas las familias son perfectas, siempre hay algo que cambiar y mejorar. Asimismo, en cada misa reflexioné y agradecí a Dios por darme una maravillosa familia para que me siga guiando por el camino del bien. Fue una experiencia inolvidable y seguiré perseverando.


🔵 Flor Poma Santivañez 

Mi nombre es Flor Poma Santivañez y vivir mi primera Mariápolis ha sido una experiencia maravillosa. Agradezco infinitamente a Dios por haberme permitido conocer que existen personas que buscan vivir con coherencia el Evangelio, poniendo en práctica la Palabra de Dios en cada acción de su vida. Durante estos tres días descubrí que el amor al prójimo no solo se predica, sino que se vive en los pequeños detalles de cada día.

Los hermanos y hermanas de los Focolares, con su acogida, sus enseñanzas y sus gestos de amor, hicieron de esta Mariápolis una experiencia llena de paz, fraternidad y esperanza. Cada detalle reflejaba el deseo sincero de construir un mundo más unido, donde el respeto, la escucha y el servicio fueron el lenguaje cotidiano.

Esperé durante mucho tiempo la oportunidad de participar en una Mariápolis y hoy puedo decir que superó todas mis expectativas. Regreso a casa con el corazón lleno de alegría, con nuevos amigos, con el deseo de seguir creciendo espiritualmente y con el compromiso de llevar esta experiencia a mi familia, a mi trabajo y a cada lugar donde Dios me permita estar. 

Gracias a Dios, a Chiara Lubich por su legado y a toda la familia de los Focolares por hacerme sentir parte de este gran ideal de la unidad. Esta ha sido una experiencia que permanecerá para siempre en mi corazón.


Sigamos construyendo esta Mariápolis cada uno en donde vive, llevando allí todo lo que aprendimos: la cercanía con el otro, el amor al prójimo, cómo la diversidad con el otro nos enriquece, ser constructores del bien común allí donde vivimos, cuidar nuestra vida interior para ir al encuentro del otro, ser familia y ser comunidad.


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Próximo encuentro de comunidad: “Post Mariápolis”

🗓️ Domingo 23 de agosto

🏠 Centro Fiore

     Jirón 28 de Julio 459, Magdalena del Mar 

  De 9:30 am,  a 05:00 pm 

🚗 Mapa cómo llegar  

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